jueves 17 de septiembre de 2009

MATAR AL MENSAJERO




El gran problema que tenemos es que los Kirchner están convencidos que su gobierno es revolucionario y espectacular. Y creen que los malditos periodistas transmiten una imagen absolutamente distinta. Ellos creen que son progresistas y que han bajado la pobreza. Y los periodistas rigurosos aseguran que en los últimos dos años la pobreza bajó en toda América Latina menos en Argentina donde subió la cantidad de pobres. Ellos creen que la inflación no existe, que el INDEC es un instrumento de precisión suizo realmente inmejorable y los periodistas, no todos, digo los periodistas que no se subordinan al poder, creen que se trata de una de las malversaciones estadísticas y estafas mas grande de los últimos tiempos. Los Kirchner creen que el 28 de junio perdieron por poquito en Buenos Aires culpa de Scioli, que ganaron en Calafate y en todo el país y que el mensaje de las urnas fue que profundizaran el modelo. Muchos periodistas creen, creemos, que el 28-J el matrimonio presidencial recibió una paliza política histórica, que Néstor perdió por segunda vez una elección donde él encabezaba la boleta, que fueron derrotados hasta en Santa Cruz, que pocas veces se dilapidó tanto capital político en tan poco tiempo y que el mensaje de las urnas fue basta de autoritarismo y prepotencia, y la exigencia de mayor diálogo, sentido común y pluralismo. En definitiva los Kirchner creen que tienen que cambiar al mensajero y no el mensaje. No creen que tienen que combatir la pobreza y la exclusión de verdad y a fondo, o que tienen que recuperar la credibilidad de las estadísticas públicas o que deberían escuchar mas y gritar menos. No creen que tengan que cambiar ni corregir nada. Si la conclusión es que hay que profundizar el modelo está todo dicho. ¿Entonces que hay que hacer? Controlar cada vez más de cerca a los medios de comunicación y generar una red de medios obsecuentes que digan que los Kirchner están haciendo todo bien. Por eso resolvieron mandar la ley de medios al Congreso. No porque quieran más verdades y más diversidad. Nunca les preocupó ese tema. Su historia y su presente demuestra todo lo contrario. El único motivo que los motoriza es ver de que manera pueden obligar a que la nueva autoridad de aplicación sea la que decida quienes van a ser los nuevos propietarios de las radios y los canales de televisión. Ese es el corazón de un proyecto de ley que tiene muchos aspectos positivos pero que se descalifica con el objetivo que persigue. Tres periodistas y diputados respetables de distintos partidos y matrices ideológicas como Fernando Iglesias, Miguel Bonasso y Norma Morandini lo han dicho con toda claridad. Un humorista lo resolvió en una consigna graciosa y profunda: “Cristina al gobierno, Néstor al Comfer”. Y otra vez está todo dicho. Necesitamos una ley de medios que nos represente a todos y que multiplique la libertad y la cantidad de voces. Necesitamos cada vez mas y mejores y mas diversos mensajeros. Lo peor que nos puede pasar es que el discurso único de los Kirchner colonice los medios. Un gobierno progresista debe corregir el mensaje. No se puede cambiar ni matar al mensajero.